uedo dar fé de que es verdad. Me acuerdo de Yago, el cocker negro que te "abrazaba" casi como una persona, mientras uno lo sostenía como un bebé, mojado y envuelto en la toalla. También estaba Tiana, la boxer canela que era mi debilidad, una ternura total; y no me puedo olvidar de la ruidosa Trini, la canichita que lloraba si no la tenía upa. Se me pianta el lagrimón...En cuanto a mis perros, no me olvido del salchichón Eckie (qué en paz descanse) y mi Cucho, negrito y callejero.
Dejando de lado a los canes, también quiero tener en cuenta a los gatitos, que son cariñosos y compañeros a su manera. De esos, me veo obligada a nombrar a Marcos (que se fue de casa y nunca volvió U.U), la Negra Musha, la Salame y la gorda Michita.
En fin, creo que uno nunca se olvida de aquellas mascotas que nos acompañan en nuestra vida.
3 comentarios:
Decimelo a mi, vivo en un zoologico: palomas, canarios, cotorras, perros, gatos....
hola, soy de wolko y pase a saludar y ver el blog, me gusto mucho!!
un beso!
Es tan verdad eso, de que los pichichos y gatitus terminan formando parte de la familia!
Llegan como una mascota, y terminan como una compañia muy querida, y generalmente la mas mimada de la casa :3
Cele
pd: La foto es preciosa!
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